Gustos prestados. Déjalos ir.

gustos prestados

Gustos prestados

No se si alguna vez les haya pasado algo similar o igual, pero creo que es muy traumante, y a la vez gratificante darte cuenta y poder abrir los ojos y ver que aquellos gustos que tenías en tu vida, aquellos que puedes dejar ir, son solo gustos prestados.

He conocido varias personas que durante mucha gente se obsesionaron en que les gustara algo, que a fin de cuentas, les terminó entrando; bien dice un dicho de mi país… “Tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe”.

Tengo que confesarlo. Durante toda mi vida he tomado gustos prestados, gustos que traté de volverlos míos y de obsesionarme con que tenían que estar en mi vida, hasta que llegó un momento en que dije, no más, esto no es mío, y aunque le tenga cierto cariño, no es de mi estilo. Y esto va en muchas, muchas cosas. Tanto en gustos musicales, personales, profesionales y hasta espirituales.

La semana pasada terminé por romper tal vez con el último gusto arraigado. Durante poco más de año y medio creí que lo que me quería dedicar era al círculo completo de los negocios por internet. Social Media, Marketing por Internet, posicionamiento web y desarrollo web; todo iba a estar en mi vida.

Por qué hablo de esto… Porque precisamente me di cuenta cuando estaba haciendo una cotización bastante grande para el desarrollo web de varios sitios (que no debería mencionarlo, porque he estado tratando de dejar el tema económico a un lado, pero me iba a dejar una ganancia importante) que si bien le tengo cariño, y hasta me gusta desarrollar mis propios sitios, que no es algo que quiera dedicarme en mi vida, que no me veo como un desarrollador completo, y que si bien, me gusta hacerlo en mis ratos libres, no le tengo esa pasión que le tengo a los demás temas por internet.

¿Se hacerlo? Por supuesto; ¿He aprendido mucho del desarrollo web? Claro que si; ¿Le entiendo al còdigo Web? Sin duda; ¿Me veo haciéndolo durante mucho tiempo? Ahí viene la incógnita.

Haciendo el típico ejercicio de como me vería en algunos meses o algunos años, ahí apareció el problema. Le he agarrado tanto cariño al posicionamiento, al análisis web, a la escritura y al entendimiento del E-Marketing que cuando volteo y veo el código completo, no me llena del todo, y se perfectamente que puedo aferrarme como me he aferrado a otras cosas en mi vida, y que puedo tratar de esconder en mi vida que no soy feliz, pero estoy buscando esa parte de mi vida que me llene del todo, haciendo lo que de verdad me gusta, en el momento el lugar ideal, y las circunstacias que solo yo busco.

Desde la preparatoria el género musical del metal ha estado arraigado en mi vida, y hasta hace un año me di cuenta que si bien me gustaba, las canciones de trova, de vallenato, de salsa, y hasta de indie me gustaban también mucho. Que ciertos gustos no son solo blanco o negro, y que muchas tonalidades de gris son excelentes, y poco a poco he ido quitando ese sentimiento de culpa cuando escucho una canción de otro género completamente diferente, y me gusta, y lo pongo a todo volumen, y bailo, y canto, y me llena en el corazón.

De la misma forma, muchos gustos han sido rotos en mi vida, y he tomado la bandera del “Soy feliz, y eso importa mas que cualquier otra cosa”. De ese modo, ahora puedo decir, me gusta mi carrera, me gusta programar, me gusta entender un código abstracto, sin embargo, hoy lo he dejado en mi vida, y no, no me arrepiento. Se que nada más importa.